No más violencia

Declaración

Los miembros de la Cátedra UNESCO de Educación para la Paz de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, queremos hacer pública nuestra consternación por la situación de violencia política e intolerancia ideológica por la que atraviesa nuestro país.

Somos hermanas y hermanos puertorriqueños antes que estadistas, estadolibristas e independentistas. Somos seres de paz, antes que populares, penepés, pipiolos o desafiliados. Y no queremos más violencia. Por eso hoy decimos:.

NO MÁS VIOLENCIA

La Cátedra UNESCO de Educación para la Paz, creada en 1996 mediante un Convenio de Cooperación entre la Universidad de Puerto Rico y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), es un proyecto interdisciplinario y transdisciplinario para la realización de actividades académicas a favor de la construcción de una Cultura de Paz. La no-violencia, la justicia y la solidaridad son valores que orientan nuestro trabajo. Por medio de las actividades de la Cátedra, aspiramos contribuir a minimizar las relaciones de violencia en Puerto Rico desde la docencia, la investigación, la creación y la acción.

Los últimos acontecimientos de violencia, hostigamiento e intolerancia política que han tenido lugar en nuestro país, nos preocupan seriamente. Ejemplo de éstos son los incidentes ocurridos en la Lomita de los Vientos en junio de 2001, y más recientemente, el motín ocurrido en la oficina de la Procuraduría de la Mujer. En el incidente de la Lomita de Los Vientos, líderes del sector estadista quitaron de su lugar la bandera de Vieques para colocar en el asta que ella ocupaba la bandera estadounidense, atacaron a los que trataron de impedir que se profanara el símbolo de las aspiraciones de paz que allí se había eregido y maltrataron e insultaron al sector pacifista puertorriqueño y en particular al Arzobispo Católico de San Juan, Mon. Roberto González y a otros líderes de la Coalición Ecuménica Pro Paz de Vieques.

La provocación y la violencia, desgraciadamente, han estado presentes en diversos momentos de la historia política de nuestro país, pero el asalto a la Lomita de los Vientos tuvo la particularidad de que fue endosado oficialmente por un partido político, el PNP, y contó con la participación del liderato máximo de esa colectividad. Además, fue una escalada en la utilización de la violencia en la actividad política en nuestro país en la que vimos a hermanos confrontados contra hermanos, agresiones, insultos, heridos, y vejaciones que son ajenos a la tradición democrática y a la sana convivencia cívica y política.

El motín provocado en la Procuradoría de la Mujer es la más reciente expresión de esa política sistemática de hostigamiento, provocación y violencia. Independientemente de cual sea el resultado del proceso legal entablado por el Gobierno de Puerto Rico contra los protagonistas de ese motín, las escenas de lo ocurrido allí, las cuales todo el pueblo de Puerto Rico pudo observar a través de la televisión, son motivo de honda preocupación para todos los defensores de la paz y de la democracia.

Sin embargo, más preocupante aún que ese acto lamentable, es la actitud asumida ante lo ocurrido por el liderato máximo del PNP, quienes tergiversando los hechos, quieren proyectar a su líder como un "héroe nacional" por haber llevado a cabo unas acciones que son delictivas y claramente atropellantes. Estas acciones denotan una inquietante falta de respeto hacia el derecho ajeno, hacia la dignidad del ser humano y hacia las instituciones democráticas, mas aún, tomando en consideración que éstas se llevaron a cabo en la Procuraduría de la Mujer, una oficina donde acuden a diario mujeres víctimas de violencia doméstica que van en búsqueda de ayuda para escapar del ciclo de violencia en que viven. Esta falta de respeto hacia el derecho ajeno y las instituciones democráticas se refleja también en el rechazo del liderato actual del PNP a participar en diálogos y esfuerzos pluralistas conducentes a la búsqueda de consenso entre los puertorriqueños y puertorriqueñas.

Reconocemos el pleno derecho del sector estadista de nuestro país de desplegar la bandera estadounidense como símbolo de su deseo como colectividad política de que Puerto Rico se convierta en un estado de los Estados Unidos, y de solicitar por medios legales que la misma se coloque en las agencias de gobierno, pero nos preocupa el carácter beligerante e intolerante que ha adquirido para este sector la utilización del emblema nacional estadounidense. Nos preocupa además, la determinación de estos grupos de desplazarse sistemáticamente hacia las actividades y los lugares en que se reúnen aquellos que ellos consideran sus adversarios políticos para perseguirlos, hostigarlos, provocarlos y utilizar contra ellos la violencia y el insulto.

Como universitarios sentimos vergüenza ajena por las expresiones que hacen algunos líderes políticos incitando o llamando a la violencia. También nos preocupa la tendencia que se está dando en Puerto Rico por parte del liderato joven de los partidos y organizaciones políticas de utilizar la fuerza y la violencia para adelantar su ideología. La conducta de violencia e intolerancia desplegada por los líderes políticos de mayor experiencia está validando y fomentando una cultura de violencia entre este liderato joven, que es menester detener antes de que culmine en una tragedia para la sociedad puertorriqueña.

Es por esto que nos dirigimos a la opinión pública puertorriqueña, no para condenar, sino para tratar de evitar una desgracia de grandes proporciones y de impedir que acontecimientos como los ocurridos en la Lomita de los Vientos y en la Procuradoría de la Mujer se sigan produciendo. Con ese propósito hacemos un llamado urgente a todas las organizaciones cívicas, religiosas, culturales y profesionales, así como a los miembros de todos los partidos políticos que creen en el respeto al derecho ajeno, en la democracia, en la paz y en la sana convivencia, a unirse a nosotros para que juntos tratemos de convencer al liderato máximo del sector estadista de que haga uso de los mecanismos democráticos y de ley y orden disponibles para hacer valer sus derechos y abandone la política de violencia y de hostigamiento iniciada hace más de un año.

En los próximos días se estarán llevando a cabo actividades gubernamentales y de partidos y grupos de diversas ideologías políticas. Emplazamos a todas y todos los líderes gubernamentales, políticos y civiles a llevar a cabo sus actividades de forma pacífica y a ejercer sus derechos con prudencia, tolerancia y responsabilidad.

Toda bandera de un país es símbolo de un sistema de vida y de los ideales y aspiraciones de unos seres humanos. Por eso no se puede honrar la bandera de ningún país agrediendo, persiguiendo y acosando a los seres humanos que no piensan como los que la enarbolan.

¡NO MAS VIOLENCIA!

Cátedra UNESCO de Educación para la Paz
Universidad de Puerto Rico
Recinto de Río Piedras
22 de julio de 2002